Batallas estériles o administrar fuerzas
Una cosa es que el ciclista sea de sangre caliente y arranque, como hacía el desaparecido Fuente en cuanto le provocaban, y otra es que el director luego permita que las fuerzas se derrochen en espectáculos de cara a la galería
La etapa de ayer comenzó guardando un minuto de silencio por el fallecimiento del octogenario Julio San Emeterio que fue un gran ciclista de Torrelavega que ganó muchas carreras en Asturias y etapas en la Vuelta y que luego estuvo una treintena de años de director deportivo del Karpy y Teka. Fue de los que apoyó mucho al principio a corredores asturianos, entre ellos a Fuente «El Tarangu».
Esos aplausos de homenaje fueron motivación extra para el pelotón que arrancó de ataque en ataque. Hasta los grandes se calentaron como fue el caso de Niemiec y Fabio Duarte, que se metieron en una aventura que era suicida por la clase que tienen ambos. El polaco porque ya sabe lo que es ganar o estar en el podio de pruebas importantes como la Ruta del Sur en Francia o el Giro Trentino en Italia y el colombiano porque ya fue campeón del Mundo sub 23 y en profesionales tiene acreditada su fama de escalador.
Una cosa es que el ciclista sea de sangre caliente y arranque, como hacía el desaparecido Fuente en cuanto le provocaban, y otra es que el director luego permita que las fuerzas se derrochen en espectáculos de cara a la galería. Máxime cuando hoy tienen una crono que decidirá mucho las posiciones con segundos importantes en juego para afrontar las dos grandes etapas de montaña del Acebo y el final en Oviedo.
El ciclista a veces puede ser un poco bruto o que le falte experiencia, pero el director no puede tener perdón por no tener el "caballo" tranquilo en las etapas de recuperación para que las piernas de sus jefes de fila luego tengan "pólvora". El ciclismo batallador de lejos con figuras quedó viejo porque actualmente en el deporte todo se debe medir al milímetro y lo principal es sacar el mayor rendimiento.
Máxime cuando Duarte dice que es buen contrarrelojista en 14 kilómetros, aparte de excepcional escalador. Y Niemiec sabe que en las cronos pierde bastante si hay curvas. Con el palizón de ayer perderá mucho más.
Lo bueno fue que en las temibles rampas de San Martín de Huerces, los grandes que aspiran a la Vuelta mantuvieron un bonito pulso, especialmente porque los colombianos Cano, Duarte y Laverde dinamitaron la carrera. Ahí se vio que Mosquera, David Blanco, Intxausti, Zaballa, Moreno, Santi Pérez y el ambicioso Vicioso tienen puesto el objetivo de estar en el podio final de la Vuelta en Oviedo. Pero ayer estos tampoco quisieron gastar mucha «pólvora», corrieron más bien un poco a la defensiva porque saben que esta doble jornada de hoy desgasta mucho y hace falta acumular el máximo de fuerzas para la crono. Pero sin descuidarse porque por la mañana puede haber sorpresas
