Las altas temperaturas marcaron la etapa
Los corredores tuvieron que recurrir a beber líquidos y refrescarse para combatir el gran calor
Cuando una carrera se decide al sprint, muchos aficionados creen que no hubo batalla y que la etapa fue un paseo. Pero hay dos cosas claras, la gran mayoría de los ciclistas profesionales tienen una preparación excepcional y se «mueren» sobre la bicicleta antes que quedarse descolgados sólo porque saben que pueden entrar fuera de control y enviado para casa. Esto causa mala imagen y es una cruz que el director le va colocando al corredor. Pero eso no impide que muchos vayan sufriendo lo impensable, aunque al final la meta la cruzan todos juntos en pelotón.
Algo así pasó ayer sobre todo por el excesivo calor que se registró en Asturias. Ya lo tuvieron que soportar en la Subida al Naranco, con 28 grados de temperatura, y por eso algunos grandes ciclistas dejaron «escapar el caballo» -es un argot del ciclismo, cuando permites una fuga porque no te ves bien y prefieres eso antes que descubran tus debilidades-. Pero ayer no era un terreno para quedarse aunque hubiera 31 grados al paso por la orilla del Cares y por eso muchos ciclistas sufrieron.
Las altas temperaturas provocaron que los ciclistas tuvieran que beber en grandes cantidades y también refrescarse para intentar bajar la temperatura del cuerpo. Como el calor llegó de improviso, también cogió por sorpresa a los seguidores. El fuerte calor afecta más los motoristas porque suelen llevar prendas de abrigo. Y uno lo acusó demasiado, el ex ciclista y seleccionador asturiano y nacional, ahora responsable de la seguridad en la Vuelta, Constantino Suárez, sufrió un golpe de calor que le hizo perder el conocimiento.
Constantino Suárez fue evacuado de la carrera por una ambulancia y trasladado al Hospital de Arriondas donde se recupera favorablemente del percance.
