La casta especial de los ciclistas
Los ciclistas tienen una casta excepcional para sobreponerse a las adversidades y lo demuestran a la mínima oportunidad
Los ciclistas tienen una casta excepcional para sobreponerse a las adversidades y lo demuestran a la mínima oportunidad. En la Subida al Naranco, Mikel Landa se llevó un golpazo tremendo en el paso a nivel de La Felguera y le tuvieron que levantar mareado. Ayer, el vasco quiso demostrar a su equipo Orbea que no le atemorizan las secuelas de los golpes y se lanzó a una gran aventura , junto al italiano Corti, que finalizó a las puertas de la meta. Pero Landa dejó constancia a su director y de paso también al del equipo grande, Euskaltel, que tiene coraje.
También Urtasun, que venía de haberse retirado en las Clásicas de Llodio y La Rioja porque estuvo con fiebre unos días antes, pero ahora que sabía que en la Vuelta a Asturias la mejor etapa para un sprinter era la meta de Llanes no desaprovechó la ocasión. Además, demuestra que asume la responsabilidad porque aceptó que le trabajaran sus compañeros del Euskaltel. Por eso, al cruzar la meta demostró con un gesto de rabia el triunfo porque pudo con todo y con todos. Y es que a un sprinter le tienes reventado durante toda la etapa y se va quedando de rueda, pero de repente le pones una pancarta y gana a cualquiera aunque después se vaya para el cementerio del esfuerzo.
Por otro lado, la Vuelta para los grandes empieza hoy con la llegada a Gijón . El paso por el alto del San Martín de Huerces que no es un puerto que vaya a señalar quien es ya el ganador de la ronda internacional, pero que cada año esas terribles rampas siempre entierran a algunos grandes aspirantes. Bien porque se les traban las piernas o la respiración y no pueden estar junto a los otros aspirantes al triunfo y luego ya no pueden reagruparse en los 20 kilómetros que quedan hasta la línea de meta de Gijón.
Así que todos le tienen un poco de miedo a esta subida gijonesa y nada digamos si los colombianos Fabio Duarte o Luis Felipe Laverde, que quieren disputar la Vuelta y demostraron que están en gran forma, les da por hacer un zafarrancho con su estilo peculiar de afrontar los duros puertos.
San Martín de Huerces lleva muchos años dando un gran espectáculo de ciclismo y por eso en sus orillas se colocan muchos aficionados para ver las caras de los ciclistas. Ese es el mejor espejo para saber quién está bien de verdad y quién tiene problemas. Lo normal es que hoy exista una escapada al principio, pero que luego los equipos que tienen grandes líderes echen por tierra esas fugas para buscar el triunfo en Gijón. Pino sabe, como ciclista primero, y luego como director que este puerto enterró las ilusiones de muchos de ganar la Vuelta cuando pensaban conseguirla en El Acebo.
