Joaquín Sobrino cumplió su sueño en Avilés
El llanisco se impuso en el sprint a Javier Moreno por el grueso de un tubular y fue necesaria la foto finish para decidir el vencedor
Joaquín Sobrino logró el sueño de ganar una etapa en la Vuelta y ésta la consiguió ayer en la meta del primer sector en Avilés, ya que en Llanes fue tercero. El llanisco se impuso de forma magistral en el sprint, tras una gran remontada porque Javi Moreno había tomado unos metros en un ataque por sorpresa. Sobrino le superó sobre la misma raya de meta por menos del grosor del tubular. Los espectadores de un lado de la meta vieron ganador al ciclista más próximo (Sobrino) y los de la otra parte pensaban que era su oponente (Javi Moreno). Se precisó de la foto finish, en la que se demostró que Sobrino venció por 2 centímetros de ventaja.
Ahí empezaron las lágrimas y abrazos de emoción de Sobrino, su familia y el entorno. No era para menos porque el ciclista de Posada de Llanes precisaba de un triunfo para apostar fuerte y tener buen aval para hacerse un hueco en un equipo profesional. Su padre, Antonio, que fue profesional en el Moliner Vereco en 1980, estaba loco de alegría y no paraba de recibir felicitaciones por esta ansiada victoria de Keku.
Los 88 kilómetros de recorrido del primer sector tuvieron de protagonismo una larga fuga al paso por Candás (km 20) compuesta por Diego Gallego y Luis Mas (Burgos 2016), David Gutiérrez (Footon Servetto), Gonzalo Rabuñal (Xacobeo Galicia) y Gorka Izaguirre (Euskaltel), que luego llegaron a tener 4-05 de ventaja. Pero el pelotón encabezado por el equipo Andalucía-Cajasur empezó una fuerte persecución para rebajar los tiempos, al principio, a los 2 minutos en los pasos por Cancienes, La Miranda, Posada de Llanera y San Cucao. Luego, ya de cara al segundo paso por Avilés (meta), también otros equipos apostaron por perseguir, caso de la propia Selección Española para el ilusionado Sobrino.
José Luis de Santos, técnico del combinado nacional, apostó por el llanisco y los chavales trabajaron muy bien para al final neutralizar a los fugados en plenas calles de Avilés. Luego, Sobrino culminó el trabajo con un sprint de mucha rabia acumulada y al fin le sonrió la suerte porque tuvo tiempo de remontar, aunque en meta ganó por menos de un tubular. Vicioso en esos momentos mantenía el maillot amarillo.
